
Mt 5, 38-48 Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: No repliquéis al malvado; por el contrario, si alguien te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiera entrar en pleito contigo para quitarte la túnica, déjale también la capa. A quien te fuerce a andar una milla, ve con él dos. A quien te pida, dale; y no rehúyas al que quiera de ti algo prestado.

EL PRECEPTO DE LA CARIDAD, según dice D. Luis de Moya sacerdote y médico tetrapléjico del Opus Dei y que yo leo en numerosas ocasiones que -“Lo característico del hombre no se pierde con la movilidad-“En este enlace vean su figura.
Tengo de decir que yo no soy del Opus Dei, pero no porque no me guste si no porque mis circunstancias personales y de pensamiento no me lo permiten, soy un hombre consecuente y no soy como los politicos que dicen "hacer lo que yo diga pero no hacer lo que yo hago" que es ser supuestamente corrupto delante de nuestras propias narices. Se salvan muy pocos los pueden contar con los dedos de una oreja ¿entienden?

Ese buscar en todo caso el bien de la gente debe ser una realidad permanente en nuestra vida: Cuando te cueste prestar un favor, un servicio a una persona, piensa que es hija de Dios, recuerda que el Señor nos mandó amarnos los unos a los otros.

El amor a los demás va por delante: antecede a cualquier conducta del otro, a cualquier circunstancia de su persona. Será siempre el punto de partida de nuestra relación con él. De entrada, se le quiere, se le valora, se está dispuesto a ayudarle, a fomentar su bien; en su caso, si fuera preciso, se le corrige oportunamente, ante todo para que tenga toda la categoría humana y sobrenatural que pueda lograr, buscando siempre, en suma, su mayor bien.
Por lo demás, que esté siempre presente ante todo nuestro deseo de amar a Dios, cuando intentamos tratar bien a los demás. “Cuanto hicisteis por uno de estos más pequeños conmigo lo hicisteis”, nos tiene dicho el Señor. Así, el prójimo –nuestros hermanos los hombres con quienes convivimos– será siempre una ocasión para am
ar a Dios.

Seamos amigos de verdad. Que la amistad es para algo más que para pasar buenos ratos de diversión. No puedes ser un elemento pasivo tan sólo, tienes que convertirte en verdadero amigo de tus amigos: "ayudarles". Primero, con el ejemplo de tu conducta. Y luego, con tu consejo y con el ascendiente que da la intimidad.
¿Qué me preocupa de mis amigos, qué me interesa de ellos? ¿Me interesa lo que consigo de ellos o lo que ellos consiguen de mí? Ojalá que tenga mucho interés en favorecerles en todo momento, así estaré seguro de que los quiero de verdad, de que son mis amigos. Por el contrario, si me resisto a poner de lo mío para su bien, posiblemente todavía los quiero poco, todavía los valoro poco. Cuando te cueste prestar un favor, un servicio a una persona, piensa que es hija de Dios, recuerda que el Señor nos mandó amarnos los unos a los otros.

Queramos compensar ahora esa oposición amando con obras a quienes nos rodean porque "cuanto hicisteis con uno de estos más pequeños, conmigo lo hicisteis", nos aseguró el Señor. Seamos, en fin, solidarios con nuestro Dios, deseando asimismo la plena felicidad para quienes están a nuestro lado en la vida.
¿Qué puedo hacer por éste? Dependerá de cómo sea, de lo que pida, de lo que necesite aunque no lo pida. Leemos en el Evangelio que Jesús "paso haciendo el bien", y nosotros podemos imitar esa conducta: que los demás sean un permanente estímulo de mi amor y pidamos a Dios unos ojos sensibles ante las necesidades de los demás y un corazón generoso, lleno de deseos de cubrir esas necesidades.

Feliz fin de semana y vayámonos preparando para las magnificas fiestas del próximo mes de Marzo como son las Fiestas de La Magdalena en nuestra hermana Castellón y la Fallas de Valencia. Aseguramos, arte, luz, pólvora, tradición, divertimento y todo dentro de un ambiente festero, limpio y acogedor a los forasteros de todas las partes del mundo.
Hasta pronto.
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