sábado, 26 de marzo de 2011

AYUDEMOS A NUESTROS HIJOS

Ya que del Estado no podemos pretender ayuda para mejorar los estudios de nuestros hijos ni nos fiamos de ellos porque no queremos que sean adoctrinados por el ejecutivo, vamos a ver si sacamos algunas consecuencias de lo que podemos hacer los padres si logramos unirnos con los profesores y conseguimos para nuestros hijos una educación más justa.

Si pretendemos lograr los objetivos que apunta la Ley de Calidad de la Enseñanza, desde una óptica educativa inteligente, sólo lo lograremos si los padres y educadores estamos de acuerdo en unos puntos clave, en unos principios consensuados que nos permitan "hablar" un mismo lenguaje educativo. Si los padres no están de acuerdo, al menos en lo fundamental, a la hora de educar a los hijos, y cada cónyuge va por libre, sin coordinar la acción educativa con el otro, sabemos que las consecuencias son nefastas. Pero si para remate, el centro educativo y el profesorado siguen una línea pedagógica y los padres otra muy distinta, ¿qué panorama se le presenta al educando que padezca una descoordinación de tal calibre?

http://geocities.ws/ishar20/ley_calidad.html ¿LOCE? o No loc’e


Los padres y las madres establecemos con nuestros hijos un vínculo afectivo. Les demostramos que los queremos, que nos importan, que pueden contar con nosotros. En la adolescencia la relación se transforma: perdemos la seguridad, nos parece que nuestros métodos educativos ya no sirven. A menudo conviene seguir un proceso de aprendizaje y adaptar nuestras ideas a la nueva situación.
Está claro que entre todos debemos consensuar unos puntos clave o directrices inteligentes.

En el libro Educación Inteligente de Bernabé Tierno explica cuáles son las estrategias para, con independencia de la edad y las circunstancias, afrontar cualquier problema y regir nuestro destino con sentido común y he sacado 20 puntos que beberíamos tener en cuenta todos los padres del mundo.

1. Ama lo que haces y para quien lo haces. Si no amas tu profesión, si no te amas a ti mismo, si no amas al educando, los principios que siguen no tendrán mucho sentido.
2. Pon exquisito cuidado en lo que dices y en cómo lo dices. Nada construye y alienta tanto como una palabra sensata y positiva, pero nada destruye tanto como una palabra ofensiva o descalificadora.
3. Haz uso de la empatía, escucha, dialoga, dile al educando en sus peores momentos que sabes cómo se siente y que estás a su lado y mejor todavía si le dices que tú también has pasado por situaciones parecidas.
4. Muestra tu lado más vulnerable, humano y frágil, con limitaciones y defectos. Las personas "pluscuamperfectas" se hacen muy distantes e inimitables.
5. Recuerda que tú no tienes toda la verdad, sólo "tu verdad". Por eso, la intransigencia, la falta de comprensión y de flexibilidad del perfeccionista no puede transmitir seguridad ni madurez psíquica.
6. Espera lo mejor (motivación del éxito). Busca algo bueno en el peor de los educandos y lo encontrarás; acabará por dártelo.

7. Ten fe en la valía, capacidad y buena voluntad del educando. ¿Qué sería de ti con tu edad y experiencia si los demás no te creyeran capaz, no tuvieran fe en ti y en tus posibilidades?
8. Evita los castigos; existen mejores alternativas para modificar conductas negativas.
9. Actúa con firmeza, establece límites, di "¡No!" cuando sea necesario. Hazlo sin herir, pero sin vacilar y apoyándote en tu autoridad moral y en el deseo de aconsejar lo mejor al inmaduro.
10. Permite, sin temor, que el educando sufra las consecuencias de sus omisiones y errores y aprenda de ellos.
11. No hay persona sin voluntad, sin responsabilidad. Recuerda que educar en la responsabilidad es educar en la toma de decisiones.
12. En algún momento el niño debe "dejar el tacatá", como tú tienes que dejar las muletas si te has curado del esguince. Quiero decir que, lo antes posible, hay que dejar de tutelar a los hijos y no decirles en cada momento lo que deben hacer, porque no les dejas crecer mental ni psíquicamente.
13. La educación comienza en la cuna y nunca termina. Esto significa que no podemos descuidarnos, y cada niño necesita que nos adaptemos a su edad cronológica y madurativa.
14. Educar es dar ejemplo de las actitudes y valores que se desean fomentar en el niño, pero no educan menos los ejemplos de los compañeros que los ejemplos de los progenitores, incluido el ejemplo de reconocer los propios errores.
15. Cada hijo y educando necesita "su" tiempo e importancia como individuo, como persona única e irrepetible que es valorada y atendida de manera particular.
16. Hay que diseñar previamente toda intervención educativa; no se puede improvisar sobre la marcha porque cada niño es distinto de los demás, y él mismo es distinto según las circunstancias. Sólo sirve una educación inteligente, pensada.
17. Recordar siempre que los más capacitados no pasamos de simples aprendices como educadores y debemos tener la humildad de saber actualizarnos, seguir aprendiendo y autoevaluarnos con frecuencia para corregir nuestros errores.
18. La educación integral que nos proponemos da prioridad a la formación humana, al desarrollo de las facultades intelectuales y morales, a las costumbres; pero también a la dimensión espiritual, a la sensibilidad.
19. La convivencia, tanto en el hogar como en la escuela, siempre es determinante para el niño.

Hay que aunar criterios para que el entorno educativo familiar y el entorno educativo escolar sean lo más propicios posibles para el educando.
20. No perdamos jamás la perspectiva y tengamos presente que el fin de la educación, de toda acción educativa, no es otro que capacitar al ser humano para que dé lo mejor de sí mismo en su propio beneficio y en beneficio de los demás, pero para ser feliz.

No educamos con otro fin que enseñar al individuo humano a saber vivir de manera positiva y ser feliz, para que contagie y promueva esa felicidad en sus semejantes. De ahí la importancia de la alegría y el buen humor en el educador. Como bien dice William M. Godwin, un político y escritor británico, considerado uno de los más importantes precursores liberales del pensamiento anarquista y del utilitarismo:. "el verdadero objeto de la educación, como el de cualquier otra disciplina moral, es engendrar felicidad".

Para Godwin, el trabajo físico que realiza el hombre para pagar su supervivencia podría ser reducido al mínimo pues, afirma, que una buena parte de ese trabajo se dedica a sostener la holganza de otros (Quizá la de los políticos y Jefes de Estado) ya que el trabajador recibe una ínfima parte del sueldo que realmente le pertenece y además, el hombre necesita para vivir mucho menos de los que la sociedad le exige. ¿Qué querrá decirnos? ¿Lo adivinan? Yo si.

Dice Alfonso Marín: Cito las siguientes frases, para que nuestro sordo Gobierno las practique:
Derek Bok (1930) Escritora sueca: "Si cree Usted que la educación es cara, pruebe con la ignorancia".
Gilbertk Chesterton escritor ingles 1874, "La única educación eterna es esta: estar lo bastante seguro de una cosa para decírsela a un niño".
Robert Turgot, economista francés 1727, "El principio de la educación es predicar con el ejemplo".
Erich Fromm nacido en 1900. Estadounidense, psicoanalista, psicólogo social y filosofo, "La educación consiste en ayudar al niño a llevar a la realidad sus aptitudes".

Foto: Erich Fromm

Ruby Manikan, líder religioso indio contemporáneo, "Si educas a un hombre educas a una persona, pero si educas a una mujer educas a una familia".

Durante los primeros años de escolarización, notamos una especial sensibilidad de los padres hacia el ambiente educativo. Los padres eligen los centros, dedican tiempo a visitarlos y a conocer a los profesores, con quienes mantienen una estrecha relación. Padres y profesores son conscientes de que estos primeros momentos en la escolarización son fundamentales para el niño, por eso, es importante que las personas cercanas a él vayamos dotando de significado la nueva experiencia.

¿Y esto qué significa? Que es conveniente que le expliquemos al niño el sentido de la escuela y del aprendizaje, posiblemente, tu hijo ya haya oído hablar del colegio porque su hermano mayor va o porque tú le hayas ido hablando del tema.

El colegio debe presentarse como un lugar agradable, donde va a estar con otros niños y aprender muchas cosas divertidas. Es conveniente que el niño sepa dónde está su colegio y conozca a su profesor/a, pues eso le dará seguridad. A lo mejor le cuesta coger el hábito, sin embargo, si los padres mantenemos la calma y tenemos cuidado de no favorecer el miedo o la inseguridad, las dificultades se irán superando.

Desde luego, de nada sirve no valorar el colegio y las actividades que se realizan en él y es fácil que se nos escapen expresiones como "estoy harta de preparar siempre disfraces", "¿otra vez se van de excursión?" o "¿es que nunca trabajan?". Expresiones como éstas, manifestadas frecuentemente (no pasa nada si de vez en cuando las decimos o las comentamos con adultos), pueden hacer perder al niño la confianza en los objetivos escolares. Y ésta nunca tiene que ser nuestra meta: sería tirar piedras contra nuestro propio tejado.

A partir del momento en el que nuestro hijo ingresa en el colegio, nuestra labor educativa como padres se convierte en algo compartido con los profesores, profesionales que saben de educación. Tiene sentido confiar en ellos y, por supuesto, seguir participando en el proceso educativo del que continuamos siendo responsables y una parte fundamental.

En este proceso cobra una gran importancia el papel de los profesores o maestros, la confianza que tú como adulto deposites en ellos es fundamental para que tu hijo se sienta tranquilo a su lado.

Para conseguirlo, es recomendable que conozcas a los profesores que le atienden y a los demás profesionales que interactúan con él. No tengas miedo de hablar con ellos siempre que lo consideres adecuado e intenta participar en las reuniones informativas que organizan y en cualquier actividad que te permita conocer la vida del centro.

Si tú te sientes a gusto con la educación que está recibiendo tu hijo, lo más probable es que él también lo esté. Por su parte, los niños suelen establecer relaciones afectivas con sus profesores, y eso es muy saludable.

Y Quítate de la cabeza que ¡Por supuesto que nadie va a ocupar tu lugar como padre o madre! no tengas miedo que tu hijo mantenga lazos con otras personas significativas es un signo de bienestar.

Colabora con los profesores para dar a tu hijo todo lo que necesita en su desarrollo. A continuación, enunciaré algunas pautas que hay que seguir para una adecuada integración escolar.

Colaborar con el profesorado y la escuela infantil facilitará la integración del niño, pero además estaremos sentando las bases para que esa relación de implicación en la educación del niño se mantenga. Si los resultados son satisfactorios, nos iremos convenciendo de su importancia.

Por su parte, el niño crecerá en un ambiente donde sabe que los adultos se preocupan por él. Sus padres, pero también sus profesores, le están dando los mismos mensajes, con lo que se convierten en puntos de referencia coherentes con los que puede comparar los otros miles de mensajes que provienen de otras fuentes (medios de comunicación, fundamentalmente).

Esta será la generación que pagara tu pensión, recuérdalo por lo tanto eduquémosles de la mejor manera posible y no como están educados esta generación de gobernantes que padecemos.

http://www.heducacion.com/home.php?goto=video

Feliz fin de semana.

1 comentario:

  1. Poco puedo aportar a tu entrada, con la cual estoy plenamente identificada. En la educación de los hijos no solamente está ya en juego su propio futuro como individuos, sino el de un país entero, que por desgracia, los padres de este país han decidido abandonar, relegando su rol educador al papá estado, con lo que estamos ante un problema de incalculables consecuencias para todos.
    Pintan bastos en ésta materia.

    Un abrazo,

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