jueves, 11 de febrero de 2010

UN MENSAJE A GARCIA (109 AÑOS)

“SE NECESITA
HOMBRE QUE
SEPA CUMPLIR
SU COMETIDO”

Anuncios como este o similares a éste, salen todos los días en la prensa de todo el mundo y va destinado tanto por el mundo privado (empresas privadas) como para el mundo público (empresas públicas y sobretodo y aunque no se diga, destinado a la casta política)

Usted, quizá haya tenido necesidad alguna vez de insertar uno parecido.

Este que se precisa, es el HOMBRE que describe maravillosamente el autor Elbert Hubbard, en su célebre articulo que batió record de lectura y que, por su indudable interés, hemos escogido para vosotros, con la seguridad de que su lectura le resultara sumamente interesante y recordara a otros que un dio alguien les hablo del mismo.

El mundo, como bien dice el autor, necesita y NECESITA CON URGENCIA, de aquellos hombres que sepan llevar “Un mensaje a García”.

A esta clase de hombres les rindo desde estas líneas, sincero homenaje de admiración y respeto.

Este articulo Un Mensaje a García, ha dado la vuelta al mundo y fue escrita en una noche después de una cena en una hora.

Éra un veintidos de Febrero de mil ochocientos noventa y nueve, y ya estaba a punto de entrar en prensa con el número de Marzo la revista Phillistine, después de un pesaroso día dedicado a tratar de enseñar a ciertos indolentes moradores de la villa a abjurar de aquel estado comatoso en que se encontraban y a infiltrarles radiactividad.

La idea surgió de una pequeña discusión entre el autor Helbert Hubbard y su hijo sobre un hecho que ocurrió en la Guerra de Cuba, en la que el chaval le decía al padre que el verdadero héroe de aquel hecho era un tal Rowan que salio solo y llevo un mensaje a García, fue entonces cuando se le ocurrió la idea y se puso a escribir este articulo sobre Un Mensaje a García.

Tan poca importancia le dio el autor que no le puso ni titulo y se publico sin encabezamiento en la revista. Se hico el reparto y comenzaron a producirse pedidos, pero la sorpresa fue cuando llego un pedido de mil ejemplares para American News Company y fue entonces cuando el autor dijo ¿pero a que se debe estas peticiones tan exageradas? Y se entero que fue por este artículo sobre ese tal García.
Al día siguiente se recibió un telegrama de George S. Daniels del Ferrocarril Central de Nueva York, que decía así “Comunique precio de cien mil ejemplares, articulo Rowan, en forma de folleto. Anuncio Tren Expreso del Estado Imperial al respaldo. Digan cuando puede hacerse la entrega”.

Se contesto inmediatamente el precio y que el tiempo de entrega seria durante dos años. El resultado fue que se les concedió permiso a Mr. Daniels para que reprodujera el artículo como quisiera y se hizo en forma de folletos, en ediciones de medio millón cada una y además el artículo fue reproducido en más de doscientas revistas y periódicos y fue traducido en varios idiomas.

Cuando Mr. Daniel se ocupaba de la distribución de Un Mensaje a García, el príncipe Hilakoff, Director de los Ferrocarriles de Rusia y que era huésped de este país americano leyó el librito y se intereso y solicito permiso para distribuirlo entre el personal de la Cia de Ferrocarriles de Rusia, de aquí paso a Alemania, Turquía y a China y durante la guerra entre Rusia y el Japón a todo soldado ruso se le entrego un ejemplar de Un Mensaje a García.

Se da la paradoja de que los soldados japoneses encontraron en todos los bolsillos de los prisioneros rusos estos libritos y pensaron que debía de ser muy bueno y lo tradujeron al japonés.

En total han sido impresos 40 millones de ejemplares de Un Mensaje a García.

El artículo de Un Mensaje a García, se desarrolla durante la guerra entre Estados Unidos y España y ocurre que era muy necesario comunicarse prontamente con el Jefe de los insurrectos un tal García, allá en la manigua de Cuba, sin que nadie supiera su paradero.

Era imposible toda comunicación con él por telégrafo o por correo, pero el Presidente tenía que contar con su cooperación, sin perdida de tiempo. ¿Qué hacer?

Alguien dijo al Presidente. “Señor hay un hombre llamado Rowan que puede encontrar a García, si es que se le puede encontrar”.

Se trajo a Rowan y se le entregó una carta para que a su vez la entregara a García. De cómo fue que este hombre, Rowan, tomo la carta, la sello en una cartera de hule, se la amarro al pecho e hizo un viaje de cuatro días y desembarco de noche en las costas de Cuba, en un bote sin cubierta, de cómo que se interno en las montañas y en tres semanas salio al otro lado de la isla, habiendo atravesado a pie un país hostil y entregando la carta a García, no vamos a contar más detalles, lo importante es que el Presidente de los Estados Unidos, puso una carta en manos de Rowan, para que este se la entregara a García y este hombre cogio la carta y no pregunto “¿Dónde esta García?”

¡¡¡ Loado sea Dios!!! He aquí un hombre cuya figura debe de ser vaciada en imperecedero bronce y puesta su estatua en todos los colegios de todos los países. No es la enseñanza de libros lo que los jóvenes necesitan, ni la instrucción de esto o aquello, sino el endurecimiento de las vértebras para que sean fieles a sus cargos, para que actúen con diligencia, para que hagan la cosa, “llevar el menjase a García”.

No hay hombre que haya tratado de administrar una empresa que requiera mucho personal, que, a veces no se haya quedado atónito al notar la imbecilidad del promedio de hombres, la inhabilidad o la falta de voluntad de concentrar sus inteligencias en una cosa y hacerla.

La asistencia irregular, la desatención ridícula, la indiferencia vulgar y el trabajo mal hecho parece ser la regla general. No hay hombre alguno que salga airoso de su empresa a menos que quieras o no, o por la fuerza, obligue o soborne a otros para que le ayude, o a menos que, tal vez, Dios Todopoderoso, en su bondad, haga un milagro y le envíe el Ángel de la luz para que le sirva de auxiliar.

Mis simpatías todas para ese hombre que hace su trabajo, esté o no esté presente su Jefe y cuando se le entrega una carta para García, tranquilamente coge la misiva y sin hacer preguntas idiotas y sin intención de arrojarla a la basura la entrega a su destinarlo.

La civilización busca ansiosamente a esa clase de persona que sepa llevar un “Mensaje a García”.

Un cordial saludo y mediten el mensaje, para mi extraordinario y necesario en este mundo tan “cansino” y falto de valores eticos.





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